Sin pena ni gloria, Max Mosley se despide de la FIA
Fernando Alvarez 15 octubre 2009
En próximos días, con el futuro nuevo presidente de la FIA ya elegido, Max Mosley dejará su cargo como presidente de la FIA, una posición que ocupó durante 16 años, dejando atrás escándalos diversos que tienen que ver con su vida privada y polémicas decisiones que dañaron y beneficiaron, en el menor de los casos, a la Fórmula 1 por igual.
En una carta dirigida a todos los miembros del comité ejecutivo de la FIA, Mosley hace unas interesantes reflexiones sobre lo hecho en su puesto. Una de las primeras cosas que puntualiza es que la federación ha hecho un gran progreso y debe sentirse orgullosa por ello. Mosley enumera en su carta, los avances hechos en seguridad en las diversas categorías, que hubieran llegado de todas maneras, después de tener que afrontar en su mandato, los accidentes de Senna y Ratzenberger en aquel fatídico fin de semana de Imola 1994. Finalmente, deja en claro que finaliza su mandato, agobiado por sus recientes problemas personales, como la pérdida de su hijo Alexander.
Dejando de lado otros hechos que han salido a la luz en épocas recientes (como el pasado nazi de su familia), Mosley ha dejado atrás una época de controversias y discusiones, como nunca antes se ha visto en la Fórmula 1. Permitió acuerdos secretos con ciertos equipos como Ferrari y dejó en manos de Ecclestone el poder mediático de la categoría, con libertad para manejarla a su antojo. Financieramente, Mosley y la FIA provocaron la subida vertiginosa de costos para los equipos, para después querer bajarlos a fuerza de reglamentos fantasiosos, que sólo tenían sentido en su imaginación y que iban a ser aplicados sobre la marcha, demorando el último pacto de la concordia y dejando a la Fórmula 1 con cada vez menos adeptos.
Era hora de que la FIA fuera ocupada por gente que tuviera algo que ver con el deporte y no por gente de la nobleza británica que comenzó su andadura en la Fórmula 1 a golpe de chequera. Lo mismo da que Jean Todt o Ari Vatanen ocupen la presidencia de la FIA (ya habrá tiempo de criticarlos a ellos después). Lo mejor que podía pasarle este año al deporte motor, era que Mosley saliera de la FIA de una buena vez.
Vía | TheF1
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