El glamour llega a las carreras
Marta 22 mayo 2009
El Gran Premio de Mónaco que se corre el próximo domingo es único por muchas razones. Es la pista más corta de todo el calendario, tiene la curva más lenta, la mayor cantidad de giros para una carrera y el más bajo promedio de velocidad. Los coches de Fórmula 1 corren por las estrechísimas calles del Principado, en uno de los lugares más caros y glamorosos del planeta.
La prueba callejera convoca a millonarios y famosos y que coincide con el festival de cine de la ciudad de Cannes y con el comienzo de la actividad en Roland Garros.
Todos los Grandes Premios de Fórmula 1 tienen una atmósfera de lujo, pero en Mónaco ese ambiente llega al cúlmen. Yates y cruceros, donde se hacen lujosas fiestas privadas, inundan el puerto por el que pasa la carrera.
Cuando el tronar de los motores cesa, la pista vuelve a ser parte de las calles del principado y entonces aparece otro espectáculo irrepetible: el único lugar del globo donde puede verse un congestionamiento de Ferraris, Rolls-Royce y Bentleys.
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